lunes, 23 de marzo de 2015

MENTE

                                                         



La Mente, siempre viva 
se desplaza como el viento, 
tocando delicadamente los cuerpos, 
deslizándose por las vías libres
 como río suelto por las calles.
Abandonando lo tapado,
 lo ocupado, 
 rozando por encima 
lo demasiado sólido.

 Donde le son dadas abiertas vías 
echa a correr y adquiere alegría 
cual carrera de caballo libre,
trayendo mensajes del espíritu,
 el cual donde es, se crea
y se levanta, llevando todo consigo.
        
  Donde los caminos son insignificantes,
 la mente
no pasa de largo, 
empujada por la fuerza incesante de sí misma.
 Donde los caminos son apenas insinuados, 
como la huella de la mariposa por el aire,
 la mente realiza su misteriosa paradoja 
de lo inmensamente fuerte contenido en lo débil; 
paradoja de lo que es casi nada y casi todo
simultáneamente:
Una gota de agua
representando todo
 el océano.

 Aborda, la mente,
aquellos caminos pobres
apenas notorios
no para tornarse  algo superior, puesto que sólo es,
 sino para ser en todo camino
 ella misma.

Y así, al recibir mente
 los apenas insinuados caminos, 
se unen a ella al instante
 como esa forma viva del agua corriente,
la que lleva al agua, no el agua
la forma viva que la arrastra,
y que la libera de pronto
 de los dominios terrestres.

Mente,
Elemento vivo,
cual agua de impulso propio ,
 ensimismada
por sobre la tierra plana.  
 Al menor declive
 se te agudiza un ojo acaracolado
 y te surge un fluido tentáculo,
 Todo lo propenso se te entrega
y lo captas
y es llevado en la nada 
hacia todos los dominios 


             

No hay comentarios:

Publicar un comentario